"A veces llega un momento en que te haces viejo de repente,
sin arrugas en la frente, pero con ganas de morir...
Paseando por las calles, todo tiene igual color..."Pensar que has llegado al final del camino, de esa tortuosa senda llena de encrucijadas, de idas y venidas, de elegir caminos equivocados y dar marcha atrás, desandando la vereda andada. Travesía llena de caidas, de volverte a levantar, buscando aquel árbol en la orilla para poderte resguardar de la lluvia fría, del sol abrasador. Pasos y pasos perdidos por la senda del tiempo, pasos que no has de volver a andar. Mirando hacia adelante, mirando hacia atrás, buscando siempre alguien con quien hablar, algo que te pueda animar...
Sentir que has alcanzado aquella estrella hacia la que te dirigias. No es la que más brilla, no es la que más alumbra, pero siempre te fijaste en ella y marcaste tu objetivo en ella. Te has cruzado con otras que resplandecen más que ellas, que te atraían como imanes hacía ellas con cánticos insinuadores, haciéndote confundir y mezclar tus ideas. Pero tú siempre te fijaste en ella, siempre quisiste alcanzarla y ahora sientes que por fín has llegado a ella, pero no la puedes tocar. Aún la sientes lejos, ¿cómo puede ser si ya no hay camino?, ¿sería sólo un espejismo?, ¿De nuevo te engañaron?...
¿Y ahora que?. Todo se acaba, quizás no puedas dar marcha atrás, es imposible que el pasado forme parte del presente y que el futuro deje de llegar, que ya no venga más, aunque quizás haya un rayo de luz y como decía Albert Einstein, pasado, presente y futuro sean sólo ilusiones humanas y cuando desaparezcan estas nubes y el sol alumbre de nuevo, te des cuenta que aún hay cosas que ocurriran.
Ves que todo pasa, que todo llega y cómo mirando atrás, tus huellas, tus caidas han quedado marcadas en ese camino, bien sea para tu bien o para tu mal, pero ahí están, para aprender de ellas.
Tristeza que corrompe tu interior, que cambia los tonos de color, volviéndolo todo gris y negro, con sombras amenazantes, llenas de terror y de miedos que oscurecen todo lo que hay a tu alrededor haciéndo que pierdas tu rumbo y no sepas hacia dónde te diriges. Tristeza que empuja tus lágrimas al exterior, rompiendo en tus ojos, dolíendote, llegando a escocer desde tus entrañas el camino a seguir porque no quieres que salgan y que te hagan más débil. Esas lágrimas que te hacen sentir menos persona y más objeto y que llenan de nubes tu mirada para hacerte aún menos valedor de todo lo que deseas, de todo lo que has soñado en la vida, y quitándole el interés a lo poco que has conseguido en ella.
¿Qué vales?, ¿Cómo eres?, ¿Qué dejas de ser cuando te sientes así?, cuando la gris tristeza oscurece todo a tu alrededor y te sientes al final del camino, cuando miras hacía adelante y ya no hay nada...
"...He buscado en los desiertos de la tierra del dolor,
y no he hallado más respuesta que espejismos de ilusión,
he hablado con las montañas de la desesperación,
y su respuesta era sólo el eco sordo de mi voz..."
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