Sentado en mi tejado, veo a lo lejos, fuera del pueblo, a través de los tejados, cómo la niebla dá de la mano a los olivos. Como una sábana abriga los caminos y crea una cortina de tul en la ventana del paisaje.
Más cerca, en el pueblo mismo, la gente camina, en sus mundos, en sus preocupaciones, en sus sentimientos, cruzando de vez en cuando la mirada con la de otro mundo que se acerca. Quizás se digan un adiós, son conocidos, aunque sea de vista.
Cada uno en su mundo; mundos diferentes pero no tan distintos, al fin y al cabo todos somos animales de la misma especie.
Lejos, en otro mundo, tambien hay gente que caminan sorteando los charcos, evitando las hojas mojadas por el rocio de la noche.
Es tiempo de otoño,...
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