martes, 5 de febrero de 2013

CortoCuento.8

Tras el reposo sestil, la gente empezaba a llenar las calles y el niño sentado en el alféizar de la ventana, las miraba como caminaban y charlaban tras las verdes tablillas de la persiana de madera. Tras él, en la sombría alcoba, invadida por el peculiar sonido de la telenovela que emitía la onda corta de aquella vieja radio, se encontraba una mujer sentada junto a la mesa que ocupaba el centro de la estancia, atusando el artesanal paño de ganchillo que había sobre ella.

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